
Hoy leyendo la república de Platón, encontré un fragmento del diálogo que hacia evidente referencia a la subsistencia de los contrarios en el comportamiento humano y que por lo demás hace imposible no subir a la palestra a los “fragmentos heraclíteos” y el famoso principio de la discordia o de oposición de contrarios; recordando:
El fuego, planteado como principio fundamental de toda la realidad, como sublime a la vez que evidente metáfora de la subsistencia y permanencia de los opuestos en una sola y misma realidad. Resultaría pueril e injusto pensar que mi bien oscurantista autor trataba de decir que el fuego era origen físico de todo cuanto existe o algo parecido, pues hasta mi vasta imaginación mágica me impide idear bajo que principios esotéricos las cosas puedan salir del fuego, así como el conejo se saca de un sombrero de copa. El fuego, como elemento simple, esta compuesto de contrarios; al estar encendido se está constantemente apagando (no olvidando que combustión es igual a gasto de oxigeno, sin el cual no hay fuego); en si contiene la variación y el cambio constante (con todo ese cuentito del río y que no te bañas en él dos veces). El cambio es interacción de opuestos: dejamos se ser jóvenes, para pasar a ser adultos y de esto a viejos. Lo importante está en el hecho de que en nosotros, como en todo cuanto existe, residen los contrarios (como mirando el mándala del ying-yang), por lo que no podemos
“ser nosotros” sin pensar que no seremos un “no nosotros”(no tratado en el tema de la identidad a=a, que da para peleas interminables, mas bien constantemente actualizando lo opuesto a lo que somos). Finalmente hay que hacer notar que el autor habla de una armonía entre estos opuestos; en cada cosa subsiste el equilibrio o la armonía entre los opuestos, una armonía imperceptible, escondida o oscurecida por lo que la misma cosa es; somos felices (en tanto actualidad) lo que no impide que seamos infelices (y que de hecho lo seremos), estando ambos estados emocionales en nosotros mismos, sin embargo las personas solo nos perciben como felices o infelices, un estado por ves, incapaces de percibir la potencial infelicidad de algún estado futuro posible, siendo que ambos estados están en nosotros en una armonía junto con otros tantos estados emocionales, que dentro de su armonía se van intercalando para salir a la luz, así produciendo un quiebre, un ruptura en la armonía. Descubrimos que hasta en la misma armonía entre nuestros estados hay una lucha entre contrarios, un cambio perpetuo, como ruleta de casino que se para de vez en cuando con la bola en alguno de sus números (la guerra es el padre de todos); tenemos una armonía producto de la constante tensión, tensión que en este caso da origen a lo que los otros pueden ver de nosotros en tanto estado emocional.
Será que nuestro comportamiento será un interminable rotar de del ser al no ser, del cambio infinito entre una interminable lista de realidades, anti-realidades, verdades, mentiras, llantos y risas, etc.?... prefiero las explicaciones complicadas, dan mas que pensar y menos que sentir.DA.
El fuego, planteado como principio fundamental de toda la realidad, como sublime a la vez que evidente metáfora de la subsistencia y permanencia de los opuestos en una sola y misma realidad. Resultaría pueril e injusto pensar que mi bien oscurantista autor trataba de decir que el fuego era origen físico de todo cuanto existe o algo parecido, pues hasta mi vasta imaginación mágica me impide idear bajo que principios esotéricos las cosas puedan salir del fuego, así como el conejo se saca de un sombrero de copa. El fuego, como elemento simple, esta compuesto de contrarios; al estar encendido se está constantemente apagando (no olvidando que combustión es igual a gasto de oxigeno, sin el cual no hay fuego); en si contiene la variación y el cambio constante (con todo ese cuentito del río y que no te bañas en él dos veces). El cambio es interacción de opuestos: dejamos se ser jóvenes, para pasar a ser adultos y de esto a viejos. Lo importante está en el hecho de que en nosotros, como en todo cuanto existe, residen los contrarios (como mirando el mándala del ying-yang), por lo que no podemos
“ser nosotros” sin pensar que no seremos un “no nosotros”(no tratado en el tema de la identidad a=a, que da para peleas interminables, mas bien constantemente actualizando lo opuesto a lo que somos). Finalmente hay que hacer notar que el autor habla de una armonía entre estos opuestos; en cada cosa subsiste el equilibrio o la armonía entre los opuestos, una armonía imperceptible, escondida o oscurecida por lo que la misma cosa es; somos felices (en tanto actualidad) lo que no impide que seamos infelices (y que de hecho lo seremos), estando ambos estados emocionales en nosotros mismos, sin embargo las personas solo nos perciben como felices o infelices, un estado por ves, incapaces de percibir la potencial infelicidad de algún estado futuro posible, siendo que ambos estados están en nosotros en una armonía junto con otros tantos estados emocionales, que dentro de su armonía se van intercalando para salir a la luz, así produciendo un quiebre, un ruptura en la armonía. Descubrimos que hasta en la misma armonía entre nuestros estados hay una lucha entre contrarios, un cambio perpetuo, como ruleta de casino que se para de vez en cuando con la bola en alguno de sus números (la guerra es el padre de todos); tenemos una armonía producto de la constante tensión, tensión que en este caso da origen a lo que los otros pueden ver de nosotros en tanto estado emocional.
Será que nuestro comportamiento será un interminable rotar de del ser al no ser, del cambio infinito entre una interminable lista de realidades, anti-realidades, verdades, mentiras, llantos y risas, etc.?... prefiero las explicaciones complicadas, dan mas que pensar y menos que sentir.DA.
1 comentario:
mira que interesante leerte
sigue no mas
a mi me carcome la poesia
y nada mas los pitos
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