sábado, 3 de mayo de 2008

El Gorrión de Paris


Debo admitir que conocí a esta luminaria por la relación de amistad que mantuvo con el destacable genio artístico e intelectual de Jean Cocteau quien además compuso algunas canciones para ella, entre las que figura “le Foule” (para quienes creen no conocerla, la verdad es que si la conocen, o al menos su melodía, usada por algún prospecto de cantante romántico de esos que abundan en la actualidad).Y si puedo empezar a hablar de su lírico arte nada mejor que mencionarlo a el; un faro en medio del mar que me llevo a conocer a otra gran luz en medio del océano de la lírica sublime.
Cuando me llegaron noticias de su película, la espere con ansias, tanto que se me olvidó por completo, como suele sucederme con las cosas muy importantes, bueno, y con las menos también.
Una vida llena de acontecimientos, en el sentido amplio y ontológico del ser, por decirlo de alguna forma que exprese lo extremo de sus experiencias de vida (nada similar con los deportes extremos; tu eliges tirarte en “bengy”, no eliges nacer en la indigencia o conocer el verdadero amor para luego perderlo irrevocablemente). Una existencia llena de experiencias, de esas que marcan imborrablemente la piel, que se incrustan en el alma, que trascienden a la locura, y que te dejan parado en el mismo lugar en donde te detuviste para echar un vistazo a ver “que pasaba”… son pocas las personas que salen ilesas de piedras tan grande en el camino, y aún menos las que son capaces de usarlas y trasformarlas, por medio de la libertad, para hacer arte.
Cuando se conocen detalles de su existencia, no es de sorprenderse que los franceses la condecoren con la corona de “el gorrión de Paris”, pues escucharla a ella, es como escuchar a Paris cantándote al oído, y eso que nunca he conocido tal lugar, pero su voz es como una sello arquetípico con el cual fácilmente te puedes concebir tomando una taza de té en alguna de las avenidas que rodean a la gran torre.
Las melodías de dolor, se mezclan con letras sacadas del diario de su historia; no solo las cosas suenan bonito (para los que se detienen a escuchar), sino que muchas veces se leen hermoso (para los que se detiene a oír), otras un simple sonido se vuelve poesía por gracia de una hermosa voz. Al oír su música, se puede predecir que no existirán más artistas como ella, quizás mejores, o quizás peores, pero como ella difícilmente.
En “la vie en rose” me tope con una interpretación sublime, de esas que dan trabajo en alma y carne al actor, sin dejar de mencionar que muchos de los temas son interpretados por la actriz, con su voz, casi a la perfección, lo cual indudablemente le mereció los premios que se le otorgaron producto de su magnifica interpretación.
Logra dar con esa personalidad tan antiartística, tan “no se pararme en los escenarios pero soy Edith Piaf”; solo hay que ver su precariedad en el desplante escénico, pero al escuchar esa voz, la vista desaparece (circunstancias de esas que te comprueban que en ocasiones hay sentidos que sobran), y da lo mismo si la condenada canta sobre patines o con la cabeza metida en un acuario, tu cabeza se traslada hacia otra parte.
Sin duda el clímax de su vida y mejor momento logrado en la película es cuando “despierta de los tiernos arrullos del único y verdadero amor”, lo cual me hizo recordar al mito de Orfeo u Eurídice: cuando Orfeo por mirar hacia atrás producto de su inseguridad (ansias del amor por tener al otro inseparablemente al lado) pierde a Eurídice para siempre. Una perdida que marca irremediablemente su alma, sumiéndola en lo más profundo de eso que oprime y estrangula el corazón, y que algunos llaman dolor. Después de tal crimen que la vida acomete en contra de su existencia no quedan muchas cosas de que culparla, todo se diluye y sus canciones se pueden diluir con una de las frases más entrañables del diálogo: “solo necesito escucharlo una vez más… para recordar cual es el motivo por el que vivo”…preguntándole a una adivina por el destino de su amor : “en el cielo debe estar, pues allí murió…”
Como todas las buenas e interesantes existencias, dan origen (en muchos casos hasta en el peor de los cineastas) a una buena película, o que simplemente merecidas son las oportunidades que se dan para verla.DA.

2 comentarios:

Cynthia Rojas dijo...

me encanta leer te perra estupicda
encontrarte en este mar de letras
intelectos errados
consortes de satan
complice mio

este es mi blog

Homoestatico dijo...

jejeje

te lo agrego
veamos que escrivio la putilla ladrona esta


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