domingo, 26 de octubre de 2008

y yo no me arrepiento de nada



Con los barrotes marcados en la razón
Acorralado en la fría esquina de una celda
Algo parecido a un ratón
Sopor hiriente, arrancando pedazos del corazón
Preguntándose dónde estamos
Un estruendo nos abre los ojos,
Rompiendo las horas maravillosas,
Desintegrando los minutos de risas,
Degradando los sentidos
Ejecutando en cada uno el temor.
Caímos presos en las fauces represivas del estado,
Frías, húmedas, hediondas, infestadas,
Invadidos de alimañas que junto a nosotros esta noche comparten el suelo proleta.
Y yo no me arrepiento de nada.
Los mosquitos policiales me han vuelto los nudillos un tubérculo,
De los puños que no dimos,
De los metros que no corrimos
Y del castigo hereje que recibimos.
Y yo no me arrepiento de nada.
Por que estaba cobrando el sueldo proleta,
el pago de chile,
Y los mocos se te caen por el llanto,
Y en tu piel morena brota el rojo furia de tu miedo-histeria,
Y nos meten en la jaula pajara,
Recordándonos que lo suyo es suyo, y lo nuestro suyo.
Que no se escapen los dibujos del muro,
Para que se sienten en la banca de los testigos
Y griten por nosotros el aullido enrabiada de un carrete castrado,
De unos gritos lúgubres en los calabozos de la santa patrona del brebaje etílico,
Del que nos cupo en el bolso y no nos quiso acompañar hasta la salida.
La santa patrona no se dejó penetrar esta vez por la astucia proleta del pendejo letrado.
Y yo no me arrepiento de nada,
Por que lo suyo también es mío en este matrimonio injusto con separación de bienes.
Y la santa patrona ya no cumple las mandas proleta con ganas de diversión etílica;
se acuesta con la represión estatal,
tiene su pene hasta las amígdalas.
Mis papeles se mancharon con el semen,
Con el periodo,
Con la tinta cochina del servilismo estatal a las arcas privadas del burgués semental,
Y su semen lo baña todo en este país,
Con su goce hermafrodita el capitalista mete su pene en nosotros, en los pacos, en los morenitos que trabajan por el mínimo, en el culo de la jueza, y de pasada nos toca a todos las bolas por debajo de la mesa.
Y declaro: yo no me arrepiento de nada,
por que nacimos con el culo partido,
en el hospital público de la feca concertacionista.
Mis papeles se mancharon con su semen;
diarrea con olor a falta hurto en el baño de la santa patrona de culo lacio,
quien tiene una jaula pájara esperando por nosotros
para que no sigamos estirando las alitas
en el cielo enjaulado de estación central.

2 comentarios:

K. dijo...

que bien!!!
lo describe todo a la perfección
jejjjejeje

te robare un trozito.


inspiracion..de algo q sirviera la mierda.

Anónimo dijo...

sabes, me has sorprendido tienes tintes lemebescos, jejeje por decirlo de alguna manera, besos.-