sábado, 19 de julio de 2008

Dicen que pregunte por ti


Miéntele a mi corazón
para que no se rompa en pedacitos
y me veas ahí
de roillas
arrastrado y polvoriento
en el suelo
con las rodillas peladas de soledad
y pelo enredado de tanto pensar.
No digas que no te lo dije
que después de tu ida
yo estaría siguiendo tus huellas
pisando cada marca de tus pisadas
con mi píe pequeño
que se sentiría solo
en medio del gran vacío que dejo tu suela
en el barrial de mi memoria.
Si dicen que pregunté por ti
y recuerdas
que en el camino dejaste a este muñeco de trapo tirado
quizás en mis ojos brille la ilusión de que vuelvas
me recojas y me lleves contigo
para ponerme junto a los otros en tu cama
y así mirar tus ojos cada día en el amanecer de tu soledad.

3 comentarios:

Haldar dijo...

excelente poema!!!

AbraXos!

Anónimo dijo...

muy precioso

hasta luego

Luna dijo...

Pura poesía. Me encantó!