miércoles, 18 de junio de 2008

Simpre la Diviso Donde mismo



Una bandada de palomas arrasa el pedazo de cielo que alcanzó a divisar,

“como un grupo de almas ensangrentadas, huyendo”

- la mujer especula-
Mientras sentada yace en el pedacito de cemento de aquella ventana,
frente a la cual ha visto ir y venir cien veces las ultimas horas el tren del mediodía;
El frío en aquella pieza es lo suficientemente agudo para calar hondo entre los guantes que abrigan sus dedos.
La mujer está cansada:
Exhausta de hacer nada,
y con ello, de conjugar este verbo en todos los tiempos posibles,
día tras día, sin hacer algo.

Melancólicas las horas de espera, por que entre rejas
lo que mas se tiene es tiempo,
y esto a la vez: lo menos presente en medio de la frialdad de los barrotes y puertas cerradas.

Candados y Barrotes quiebran el tranco.

La mujer nota como la bandada de palomas no se mueve del patio de recreo:
Donde los minutos son eternos en el otoño,
Donde solo una hora cada día,
No importando nada,
ni cuando,
ni porque,
no donde,
Los segundos se prolonga en un instante de la vida,
Y,
donde ella estos últimos cuatro años ha podido sentir algo parecido a lo que llaman libertad.
La bandada de palomas da vueltas y vueltas entre los árboles que ensombrecen el paisaje otoñalmente ocre;Tales: almas prisioneras, revoloteando ahí en una inagotable espera.

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