martes, 10 de junio de 2008

Realidad en Vitrina



Perdone amigo mío;
Me interesaba hablar con usted,
Es usted americano…?
¡América!,
yo me llamo Akmed,
Estudié filosofía hace muchos años, muchos años…
Ho!, Oxford es mi alma mater,
también estudié en Viena
… y estudié aquí,
Ellos me encerraron aquí,
Dicen que violé a una niña.
Llevo aquí muchísimo tiempo
Y no me soltarán nunca.
A usted tampoco le soltarán,
Le han dicho que algún día lo soltarán
Pero no…
No es verdad,
Nunca saldrá de aquí
Por que el mundo está hecho en una fábrica
Y algunas veces hay maquinas defectuosas…
Defectuosas y las meten aquí,
Las máquinas defectuosas no saben que son defectuosas,
Pero la fábrica si…
Saben que usted es una máquina que no funciona bien…
Bien, creo que ya hemos hablado bastante por hoy,
Le deseo buenas noches.
(Diálogo de la película “expreso de medianoche”)

No puedo evitar la risita, esa que se nos escapa a labios apretaditos, cuando veo en la televisión una bandada de bellas esculturas humanas, luciendo la lánguida delgadez de un cuerpo con nombre de modelo, con esa anorexia tan suya ceñida al ser; modelos les llaman, y la mujer con ansiedad alimenticia no puede evitar dibujar en su boca palabras de admiración por el trofeo ajeno, rabia por la propia y cruda triste realidad y un dejo de envidia por lo que siempre añorará; estamos frente al espejo de una realidad ilusoria.
Los medios de comunicación hacen pedazos la realidad, la dejan por el suelo, como cuando una saca a la luz un viejo chaleco que tenía guardado en el armario, y al ponerlo a contraluz lucen todos los mordiscos del tiempo, las llagas apolilladas de una existencia desgastada. Muchos dejan de pensar y asumen que su vida ya no existe y que todo cuanto alguna vez creyeron solo es una falsa realidad, comprando en cambio la perfectamente circular, perfectamente bella, perfectamente irrealizable realidad que los medios de comunicación, y que especialmente la TV nos ofrece. Ya dejamos de vivir con el anhelo de que algún día podamos conseguir la tan añorada y mítica felicidad, pues la hemos reemplazado toda por una cápsula color fluor diamantino que en su interior contiene “la droga”; mezcla perfecta de todo cuanto se necesita para ser un tornillo más de este macro engranaje, estar inserto en la maquina- forma particular de este sistema, para el cual ya solo existimos en función de nuestro papel en esta obra de teatro, así nos rellenan con material apto para servir a la causa y consumir la felicidad que se vende envasada en esta época desquiciada.
Sentados frente a la televisión nuestras preocupaciones desaparecen, somos solo nosotros y el mundo de la televisión frente a nosotros; mundo que comienza en un set de grabación y termina en una maraña de cables. Estímulos van y estímulos vienen, y se te puede olvidar todo, menos el último celular que saco motorola, y la última gaseosa con azúcar para diabético, el ultimo Mac-algo que saco la compañía de comida prefabricada, y crees que en ese ultimo algo se juega tu lugar en el primer puesto de la fila que espera paciente la felicidad, pero no llega, y sigues pensando que algo debe estar mal, que alo mejor no era lo que tenias que comprar, que alo mejor salio una versión nueva, y ya quedaste fuera del crucero camino al Edén; te das cuenta que la TV sigue alimentando y aliñando tus frustraciones, pero sigues fiel a ella, es la única que está cuando todos se han ido, la única que te dirige la palabra cuando no existes para nadie más.
No me parece raro que la vida actual gire en torno a una realidad totalmente irreal, totalmente fuera de foco, el espíritu humano siempre se ha alimentado de sueños e ilusiones, pero ideales que supondrían una realización para la propia persona de forma íntegra, como el soñar para luego concretar algo, y no un mero soñar para y por el sistema que es realmente de lo que aquí se trata, la TV funciona como nuestro imperativo categórico, a la manera de que nada de lo que no salga en ella esta bien o correcto, por eso que ahora cualquiera se mete al metro con una bomba y nos vuela en mil pedasos, después de todo, salio en la película; hemos sido capaces de desplazar nuestra propia autonomía de opinión y pensamiento para encargárselos a otros o a algo (quien sabe): tenemos quienes piensan por nosotros, quienes opinan por nosotros (opinólogos), quienes no se alimentan por nosotros, quienes son bellos por nosotros, como un verdadero “se mira pero no se toca” y las cosas se ven mas lindas por esas pantallas planas, así como en constante “vitrina”,pero hay que recordar que la realidad en la que estamos no es plana, y, después de todo en los libros de historia no nos dicen, pero alguna vez existió una vida sin TV y los colores brillaban tanto o mas que en una LCD de cien pulgadas, donde el mundo esta constantemente en vitrina.

No hay comentarios: