jueves, 6 de enero de 2011

precipicio en una mujer


Vi a una mujer sentada al borde
de un precipicio de televisores
que se confundían con los electrodomésticos más aparatosos
con las luces más frías
con los cables más largos y eléctricos
por los que recorría el agua
a intervalos de gotas y chorros.

Vi a esa mujer llorar por penas de amor,
por las horas de trabajo impago
por una beca hacia la felicidad que nunca se atrevió a cobrar
Me dijo a gritos en el oído sordo
que la abandonara a su suerte
que dejara en tinieblas
como estaba
la estancia de sus pesares

Me prohibió impetuosa
escribir sobre sus relatos
y sobre las sombras que pajareaban sobre su cabeza.
sus gritos se me hicieron fuego
agua
aire y tierra
aunque las amenazas, como cenizas
me marcaron de un plomo volcánico
jamás ellas me alcanzaron a quemar

Vi a esta mujer sentada en los paraderos clausurados de estación central
con el odio hecho línea entre las cejas
y la lengua un pincel
con el cual pintaba los cuadros de su congoja
imágenes mitológicas en las que retrataba en fuegos elementales
sus desesperanzas quemadas por el frío de su sol.

Acabo de ver a esa mujer sentada a mis espaldas
Ella mirando por los cabellos
Pintaba con su lengua paisajes en mi paladar
Yo absorto
Pendía de cables en el precipicio de electrodomésticos
Soltaba gritos que me anunciaran
Desesperados
La existencia de algún dios.

1 comentario:

K. dijo...

Amé el último párrafo, una sinceridad derramada.