
Separemos el mar con nuestras zancadas
cortemos el aire
limpio y tenso
con el filo reluciente de lo rechinante en nuestro actuar.
Crucemos los dedos en el mismo segundo
con el deseo en las venas de un shock inicial
asaltando en el momento
el alma destellante
de aquellos que an algún minuto
juzgaron con nuestro pies sobre un precipicio
cada uno de los acordes de nuestro libre actuar.
1 comentario:
Como siempre un gusto, y desde hace mucho tiempo que no paso por tu blog, un abrazo.
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