
El aire no tiene esa liviandad
propia, ese soplo
sublime
esa esencia de peso;
el aire es denso,
con una masa propia,
una fluidez carnosa,
un peso confeso.
El aire está vestido
de partículas
disminuciones en acto
de pedazos ajenos,
de presencias no propias
que visten al transparente aire,
que se cuela como la seda
trascendiendo las esferas
fluyendo entre los palillos dactilares
con esa turgencia
del razo
engarzado en diamantes
en piedrecillas multicolores
en las que se suelo sepultar los dedos.
El aire es como un
volcán en llamas,
como un ágila
surcando la acuosa
presencia del océano,
como una nada, y el todo,
porque está en todas partes,
porque se refugia en las fosas ausentes
en caminos perdidos
en avenidas desiertas.
El aire está en todas partes
con ese peso propio
con aquella libertad de partículas latentes
cuya presencia infinitesimal
pude medir
con el paso de una mano
extendida sobre
este gran vacío latente
que supone la eterna ausencia.DA.
2 comentarios:
me ha gustado, que estes bien, addio
"El aire está en todas partes
con ese peso propio
con aquella libertad de partículas latentes
cuya presencia infinitesimal
pude medir
con el paso de una mano
extendida sobre
este gran vacío latente
que supone la eterna ausencia"
exelente, es abuso del vocabulario preciso, las pausaciones exactas.
me encantaria oirlo de tus labios
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