
Como un clavo ensartado
En el espejo del deseo
Tu mirada y la mía
Anudadas por separado
Enredadas en el espacio
Que fija el tiempo,
El blanco reflejo de un sol inexistente.
El brillo perpetuo deja
La estela de un saludo callado.
Ojos dorados,
Palabras musitadas en la obscenidad callada
Revolotean en mi cabeza,
en la variante de mariposas estomacales
-los nervios-
Piraña humana
Que se constituye en hirsuta pupila esquiva
Dilatada por el interés oculto
De sacarse la ropa
De rosar lo intocable,
De sobarse con su cuerpo
La herida insana, el vacio del deseo.
Revolcarse en el sucio incesto
De las almas gemelas,
De las almas iguales,
Del saludo esquivado
La mirada pintada en los vidrios empañados.
3 comentarios:
me encanto...asi muy pasao a marihuana XD...
yo tbn me caliento en los espejos de metro..XD
Seee!!! amo flirtear en el metro, es lo mas sexy y cachondo del mundo, jajaja... con harto olor a mierda, sudores extraños... pero que importa no?
Usted tambien tiene unas buenas miradas por el retrovisor...
Beso mi guacho...
Hola hola diego, como estas, espero que bien.
Oye muy buen poema, un fiel reflejo del diario vivir.
Saludos
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