martes, 3 de junio de 2008

En las callecitas de los vagones

Se sentó leyó y observó,
Dio una mirada rápida a las callecitas del vagón,
Reducto de una multitudinaria junta de almas perdidas,
Ansiosas, deprimidas,
Amortajadas y quebradas,
Por la frialdad obscena de una realidad perenne en su insolente dejo hacia nosotros.
Y nos hacemos los sordos,
Los que comprendemos,
Pero es mentira
Por que seguimos necesitando que el conductor siga diciéndonos que hacer,
Donde estar
Hacia donde ir.
Espeluznante sensación de vació
-Les aseguro que no hay experiencia más distinta que mirar todos los días
a extraños caminar entre nosotros-
Soportarlos
Dejar que te toquen
Que te acosen
Que dejen sus huellas en ti.
Miradas insolentes se cruzan en las callecitas del metro,
-parecemos monos afirmados todos de la barra-,
el sonido ensordecedor del forzoso roce de los rieles
te hace retroceder en los pensamientos,
paras por un segundo la respiración para solo levantar la cabeza
y darte cuenta que te están mirando… vuelves a respirar.DA

No hay comentarios: